El nombre de Gerardo Ortiz volvió a colocarse en el centro de la conversación pública tras su reciente regreso a México, un retorno que no pasó desapercibido y que terminó envuelto en tensión, empujones y confrontaciones verbales con reporteros en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.
El cantante de regional mexicano arribó al país luego de enfrentar un proceso legal en Estados Unidos que marcó un antes y un después en su carrera. En noviembre de 2025, recibió una sentencia de libertad condicional por tres años, luego de aceptar su participación en conciertos organizados por promotores vinculados con grupos criminales. Como parte del proceso, Ortiz colaboró con las autoridades estadounidenses, lo que derivó en un acuerdo judicial que le permitió evitar la prisión.
Su llegada a territorio mexicano provocó un ambiente caótico. Desde su salida del área de llegadas, fue rodeado por cámaras, micrófonos y cuestionamientos directos sobre su situación legal, su futuro profesional y las acusaciones que han circulado en redes sociales en los últimos meses. La presión fue tal que se registraron momentos de tensión entre su equipo de seguridad y los reporteros, generando un zafarrancho que fue presenciado por otros pasajeros.
Durante el intercambio con la prensa, Gerardo Ortiz negó de manera tajante varios de los rumores que han circulado recientemente, incluidos señalamientos sobre supuestos videos comprometedores. Aseguró que muchas de esas versiones son falsas y que forman parte de una campaña de desprestigio que ha acompañado su caso desde que se hizo pública la investigación en su contra.
También fue cuestionado sobre su vínculo con la llamada narcocultura y el impacto que su música ha tenido en la percepción pública. Ortiz evitó profundizar en el tema, limitándose a decir que es cantante, que su trabajo ha sido interpretar canciones y que su intención ahora es enfocarse en su vida personal y en reconstruir su carrera.
El episodio dividió opiniones de inmediato. Mientras algunos seguidores celebraron su regreso y expresaron apoyo incondicional, otros manifestaron críticas severas, considerando que su figura sigue siendo polémica debido al contexto legal que enfrentó en Estados Unidos. La discusión se trasladó rápidamente a redes sociales, donde su nombre se convirtió en tendencia.
La trayectoria de Gerardo Ortiz ha estado marcada por contrastes. Durante años fue uno de los artistas más exitosos del regional mexicano, con giras multitudinarias y millones de reproducciones en plataformas digitales. Sin embargo, el proceso judicial debilitó su imagen pública y puso bajo la lupa no solo su música, sino también la responsabilidad que tienen los artistas frente a los mensajes que transmiten.
A pesar del entorno adverso, Ortiz dejó claro que no piensa alejarse definitivamente de la música. Su regreso a México parece ser el primer paso en una nueva etapa que estará marcada por el escrutinio público y por el reto de recuperar la credibilidad ante una audiencia que hoy se encuentra dividida.

